No todo el contenido tiene que vender

Existe una idea muy extendida de que todo lo que una marca publica en redes sociales tiene que generar ventas inmediatas. Como si cada foto, cada vídeo o cada texto tuviera que convencer a alguien de comprar algo en ese mismo momento. Y aunque es cierto que una parte del contenido cumple esa función, no todo debería hacerlo, ni mucho menos.

Estar presente en redes sociales no significa repetir constantemente “te vendo esto”. También es una forma de mostrar quién eres como marca, qué valores tienes y qué hay detrás de tu proyecto, sin necesidad de hablar directamente de productos. A veces basta con enseñar de dónde vienes, cómo trabajas o quiénes están detrás del negocio para empezar a crear una relación con las personas que te ven.

Al final, tú y yo no entramos a redes sociales para que todo el tiempo nos estén diciendo “cómpralo en mi tienda”. Entramos para relajarnos, para desconectar un rato y consumir contenido que nos aporte algo o simplemente nos haga sentir bien. Por eso, cuando una marca aparece solo para vender, suele generar rechazo.

Cuando una marca se comunica desde un lugar más humano, ocurre algo muy interesante. Las personas empiezan a sentirse identificadas, a reconocerse en lo que ven y a conectar con la historia que hay detrás. Y cuando alguien se identifica con un negocio, lo recuerda, confía más en él y, muchas veces, lo defiende incluso sin darse cuenta a capa y espada.

Este tipo de contenido no vende de forma directa, pero funciona. Funciona porque no empuja ni insiste, simplemente está ahí. Poco a poco te quedas en la mente de las personas, inspiras, transmites experiencia y generas una conexión emocional con gente que antes ni siquiera sabía que existías. Es un efecto silencioso, casi invisible, pero muy poderoso, se podria decir efecto mariposa.

Tú no eres un negocio más y tu proyecto vale la pena si lo ves con ojos de crecer. Si quieres que crezca de forma constante y sin frustración, crea contenido que valga la pena ver, contenido que tú mismo te quedarías mirando si no fuera tuyo. Cuando el contenido se disfruta, el crecimiento llega de forma mucho más natural.

Por eso el branding es tan importante, sobre todo cuando un proyecto está empezando. No se trata solo de vender rápido, sino de construir una base sólida, de crear una imagen y una sensación que acompañen a la marca en el tiempo. Muchas veces, el contenido que parece que no está vendiendo nada es el que mejor prepara el camino para que, cuando llegue el momento, la venta ocurra sin forzarla.

Si te interesa saber un poco más, puedes suscribirte. te contaré cómo llegué con un negocio a más de veinte mil seguidores creando contenido sin intención directa de venta, pero con mucha intención de conectar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio
Rafa Benalcazar
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.